Mi visión de la Guerra de Marruecos
La guerra de Marruecos
La presencia española en el Norte de África se remonta cundo menos al reinado de los Reyes Católicos, a finales del siglo XV; sin embargo es a partir se mediados del siglo XIX cuando se pasó de la etapa de escaramuzas a la de confrontación abierta.
Durante la década de 1850 se produjo un aumento permanente se la tensión que desembocó en la guerra abierta. El hecho más significativo de este período fue la toma de Tetuán el 5 de febrero de 1860, ya que significó la victoria española y la rendición del sultán ese mismo año. El sultán tuvo que ceder a España gran parte del territorio que ya le había pertenecido en otro tiempo (Ifni, etc.).
Después del desastre colonial de 1898, España se volcó en Marruecos. Primero trató se delimitar bien las fronteras entre los territorios españoles y franceses, que no se fijaron hasta 1912. También se estableció la figura del Protectorado, hecho no consumado hasta la pacificación en 1927.
En 1909 los rifeños de la zona de Melilla volvieron a desencadenar la guerra. El conflicto tuvo dos frentes; uno social: la Semana Trágica y otro militar en la zona conocida como El Barranco del Lobo, cerca de Melilla. En esta zona los españoles estaban siendo hostigados por los rebeldes de Abd-El-Krim, denominados así por su oposición al sultán. La batalla fue un verdadero desastre y las tropas españolas fueron derrotadas el 27 de julio. Este hecho conmocionó a toda España, en especial a Barcelona, de donde procedían casi todos los mil reservistas fallecidos en esta batalla y donde se desarrolló una violenta insurrección. Al final y, aunque las tropas españolas sufrieron un revés notable, a duras penas se pudo enderezar el curso de la guerra.
Desde este momento y hasta el final de la I Guerra Mundial el “protectorado” estuvo en calma, pero terminada ésta en 1918 y debido al intervencionismo francés en la zona, España reemprendió las acciones militares en la zona para afianzar su control. Tuvieron éxito en la zona occidental pero en la oriental las cabilas ofrecieron resistencia.
El 21 de julio de 1921 el general Manuel Fernández Silvestre, comandante general de Melilla, se replegó con sus fuerzas a la posición de Annual, después de haber iniciado una campaña para afianzar el control de Melilla y de haberse introducido temerariamente en el Rif sin una retaguardia, abastecimientos y hombres suficientes. La retirada prosiguió y el número se bajas se estimó en 14.000 hombres, entre ellas las del propio Silvestre.
La retirada hacia Melilla continuó pasando por Ben Tieb; Dar Drius, que es destruida el 23 de julio por las tropas españolas que abandonaron la posición al mando del general Navarro camino de Monte Arruit, ocupada por los españoles desde 1912 y donde las tropas del general Navarro se refugiaron el 29 de julio. El nueve de agosto se produjo la capitulación, siendo asesinados brutalmente la mayor parte de los defensores.
Las siguientes posiciones que cayeron en manos de Abd-El-Krim fueron Zeluán, un aeródromo que resistió heroicamente, Uixan y Nador. Las menguadas tropas españolas que resistían recibieron suministros y refuerzos pero la situación seguía siendo desesperada ya que loso enemigos aumentaban y caían otras posiciones.
La conmoción pública en España fue enorme. El denominado “Expediente Picasso”, que fue solicitado por las Cortes y redactado por el general Picasso, trató de encontrar a los verdaderos culpables de la debacle, lo que abrió nuevas heridas. Apartado del Ejército el general Dámaso Berenguer, alto comisionado español en Marruecos y futuro sustituto de Primo de Rivera, quedó como tarea pendiente el rescate de los prisioneros y el esclarecimiento de las definitivas responsabilidades, lo cual agrió las relaciones entre políticos y la mayoría de los militares. Esta polémica acabó por favorecer la llegada de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera dos años más tarde.
En 1925, Primo de Rivera se decidió a efectuar un desembarco en la Bahía de Alhucemas con objetivo de apoyar el Peñón de Alhucemas que estaba siendo asediado por fuerzas rebeldes de Abd-El-Krim, así como se extender el dominio español de la zona oriental. La coordinación con la flota francesa, la preparación militar y las buenas condiciones climáticas estuvieron en la bases del éxito del desembarco dirigido por el propio Prima de Rivera y mandado por el comandante militar de Melilla José Sanjurjo.
A partir de 1926, las tropas españolas se redujeron drásticamente debido a la derrota y rendición de Abd-El- Krim.
En 1927, se iniciaría la ocupación efectiva del Protectorado español sobre Marruecos.
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